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jueves, 26 de enero de 2017

ESTÁN HABLANDO

Son las 9:00 de la mañana gran parte de los alumnos de mi clase de 2ºB son como gotas de agua, llegan poco a poco. 
En el aula se empiezan a escuchar múltiples frases y saludos:
- ¡Buenos días profe!
- Se me ha olvidado el desayuno.
- Alguien ha cambiado nuestra bandeja (de lapiceros y pinturas)
-¿Qué es eso profe?
- Bea hoy dijiste que íbamos a hacer....
- Me han empujado por las escaleras...
-Holaaaaaa!!!!!
-No gritamos...
... Y un sin fin de frases y comentarios que duran hasta las 9:10. A partir de este momento sólo nos faltan dos o tres peques para completar el aula y empezar la clase. Los demás ya vamos sacando el material y preguntándonos qué hacemos hoy.
Es jueves, primera hora de la mañana, nos toca mates. Hemos comenzado con la resta con llevadas y en general vamos muy bien. Comienza la explicación de lo que hay que hacer y cómo hacerlo. 
9:15 se abre la puerta y entra el último de mis chic@s. ¡Ahora estamos todos! Volvemos a retomar el asunto matemático. Tras la explicación todos sabemos lo que hay que hacer cada uno que se organice en la media hora que nos queda para hacerlo a su manera, método ABN, regletas, algoritmo tradicional, buscando a un compañero, a la profe...
Todos comienzan su tarea, todos menos un@.
Un peque "marea" una resta. Él ha venido a clase, pero ¿su alma? ¿dónde quedó su corazón para aprender hoy? 
En casa.
Esa es la respuesta. Su corazón quedó en casa. Cerramos su libro de mates y abrimos la caja de la familia. No podemos aprender si el alma quedó en asuntos del hogar, con mamá y papá. Vamos a traerles al aula, a ellos y los que quieran.
Pido que configure a su familia con nuestros muñequitos. Pero le cuesta mucho, le cuesta 15 minutos coger al muñequito que era su mamá, y no sabe ubicarla. Por fin lo hace.
El resto de la clase ya hace rato que dejo el lápiz, el libro, las regletas y todo lo demás para acompañar en silencio y con su mirada a su compañer@, nos necesita.
Como decía coloca a su mamá, después al que  llama papá pero no lo es, es "como si fuera papá", coloca a su hermana que no lo es pero "como si lo fuera", después se sitúa él, su hermana más pequeña y el hermano mayor. En este momento y cuando me dice que ya ha terminado yo introduzco una figura más:
-¿Quién es?-, me pregunta. 
-¿Quién crees tú?- le contesto.
-Mi padre- Lo dice muy claro a la vez que lo retira y le deja apartado, pero no dentro de la caja con los otros muñequitos.
Medio minuto después coge al muñeco que representa a su padre y comienza a recolocar a la familia. 
Pone a su papá y su mamá enfrente el uno de la otra, lo mismo hace con su figura y la de su hermano, y por último con la figura del compañero de su madre, su hermana (fruto de la relación entre su mamá y el que hace como si fuera su papá) y la hija de éste que es "como si fuera su hermana". Y termina diciendo: ESTÁN HABLANDO.
Yo no tengo nada que decir. Mi peque ya sabe lo que tiene que hacer. Una última petición sale de su boca:
- Bea ¿puedes dejar a mi familia en la mesa todo el día?. - Claro que sí, es más haremos una fotocopia en color y si quieres la ponemos para que te acompañe hasta que tú quieras. 
-Gracias Bea-
-A ti por compartir.
La clase de mates se ha acabado.




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