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lunes, 1 de mayo de 2017

ESCUCHAR CON EL ALMA

Hace poco leí un artículo que se titulaba "Aprender a escuchar, aprender a hablar". Trataba sobre el desarrollo del lenguaje oral y la necesidad de que este se dé para comunicarnos con los otros. Paralelamente viví una situación en el aula que me hizo plantearme la importancia de "APRENDER A ESCUCHAR CON EL ALMA, PARA PERMITIR QUE OTROS EXPRESEN LO QUE SIENTE SU CORAZÓN", sin necesidad del lenguaje oral.
En valores contamos un cuento maravilloso: "De qué color es un beso" Estamos en 2º pero nos encanta eso de contarnos cuentos, esa tradición maravillosa que con el tiempo se convierte en "una pérdida de tiempo" para algunos, en un "no tenemos tiempo" para otros y en un "tiempo bien empleado" para los "raritos". En este grupo estamos yo y mi compi de nivel y amiga Laura.
Después de contar el cuento y comentarlo les pasamos a los peques una propuesta. Debían colorear tres besos del color que quisieran  y explicar por qué habían elegido esos colores y  a quién les gusta besar.
A partir de aquí se movió todo un mundo de sentimientos y emociones que trabajamos durante días. Contaré  un pequeño ejemplo de uno de mis chicos. Es un peque que ya tiene 8 años, con una madurez impropia de su edad, serio y con una sonrisa de medio lado capaz de conquistar a cualquiera. Enfadado con el mundo por tener que abandonar su país junto a su familia, para que sus padres puedan darle un futuro mejor. Nadie imagina la de veces que el muchacho nombra, evoca y se emociona recordando lo que ha dejado al otro lado del Atlántico. Gran estudiante y con una responsabilidad inusual para un niño de su edad. Y todo esto acompañado de una mirada melancólica.
Tras contar el cuento él coloreó los besos de esta manera...

Los colores que utilizó fueron el negro, azul oscuro y otro beso le coloreó de azul, amarillo y rojo. En este último la explicación es muy clara, pintó ese beso de los colores de la bandera de su país. Detrás de los otros dos besos aparte de su color favorito (azul) y el negro, por el cual no da ninguna explicación, veo la imagen de "mi pequeño" con una  marcada tristeza y mucho miedo a lo desconocido y desconfianza a todo lo nuevo. 
Con todo ello decidí traer a su país, al lugar de dónde él viene a clase y buscamos su país en internet, todos vimos lo lejos que estaba, nada más y nada menos que al otro lado del Atlántico... Otros compañeros también dijeron que sus padres o ellos habían nacido allí, ¡ahhh! ¡pues somos varios los que hemos cruzado el océano! Después imprimimos su país y lo colocamos en su mesa..., ahora hemos hecho presente y consciente su necesidad y todos sabemos lo que él necesita, que reconozcamos sus orígenes. 
Así recortamos el mapa de su país y lo pegamos en su mesa....


Después comenzamos a ver de dónde éramos todos y cuáles eran nuestros orígenes. Venimos de distintos lugares, muy lejanos entre sí y todos nos hemos ido ubicando en el mapa. Pero que casualidad que la vida y el destino nos han juntado y han hecho que nos conozcamos todos y estemos juntos en Leganés. "En nuestro cole". "Podía haber sido en otro sitio, pero el destino ha querido que fuese aquí"..., por algo será.





Para completar todo esto vamos a colorear las banderas de los países de origen de los peques de la clase, las vamos a colgar y vamos a tener muy presente de dónde venimos, porque son nuestras raíces.

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